
Frase para reflexionar:
Quien no recuerda cuando niño, que envidiábamos lo que no teníamos, lo que nuestros amigos de barrio por azar del destino o por el simple hecho de haber nacido en un hogar con mejores posibilidades económicas que el nuestro, disfrutaban de sus juguetes nuevos y sentíamos que nos lo restregaban a la cara, pero en esos momentos no pensamos cuan felices eramos con lo poco que teníamos. Y no lo hacíamos por nuestra ingenuidad propia de la infancia, bendita infancia que contribuyo a formarnos de tal manera que en el futuro hemos aprendido a valorar lo que tenemos. Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde o hasta que se da cuenta de lo importante que es, y no hablo del valor meramente materialista que lamentablemente damos hoy en día a las cosas sino a su valor sentimental que tienen las mismas y sobre todo al de las personas, no estamos conforme con nada, siempre pedimos más y más olvidando antiguos valores que en la actualidad se echan de menos, lamentablemente no podemos retroceder en el tiempo, pero que no daría yo para volver a ser feliz con tan poco como antaño.





































