martes, 18 de mayo de 2010

PABLO PALACIO.





Pablo Palacio, nació en Loja un 25 de Enero de 1906 y murió en Guayaquil el 7 de Enero de 1947. Su obra se adscribe a las vanguardias por su naturaleza absurda, grotesca e irreverente para la época. Hijo de madre soltera, queda huérfano cuando apenas tenía seis años, tuvo que ser educado por su tío (José Angel Palacio) . A la edad de tres años recibió un golpe en el cráneo que le dejó una profunda cicatriz para toda la vida. Estudió en la escuela de los Hermanos Cristianos y en el colegio Bernardo Valdivieso de la ciudad de Loja. A los quince años ganó su primer premio (Benjamín Carrión) por su autobiografía llamada "El huerfanito". En 1925 se graduó de Abogado en la Universidad Central del Ecuador . Ejerció como profesor de Filosofía y Literatura en la misma, fue subsecretario del ministerio de Educación, cuando era dirigido por Benjamín Carrión, y de la Asamblea Nacional Constituyente en 1938. Es uno de los fundadores de la vanguardia en el Ecuador y América Latina, por tanto un adelantado en lo que respecta a estructuras y contenidos narrativos por ser su obra no correspondida por los escritores del costumbrismo de su época.

Mientras la generación de escritores del los años 30 se dedicaban al realismo social, a él se le ocurrió ser un adelantado a su época, indagar en la sicología del hombre, hablar de seres y casos mórbidos, de antropófagos sádicos o de siamesas celosas, de huerfanitos con miedo, de mujeres que miran las estrellas, de comedias cotidianas, pero inmortales. Por eso, su breve producción literaria, de apenas una década (1921-1932), sufrió hasta los años sesenta de hostilidad e incomprensión por temor, quizá, de contagiarse de esa forma propia, tan suya de ver la realidad encarnada en seres y personajes que eran el descrédito de la realidad de la época.

En 1939 comenzó a sentir ciertos trastornos mentales que pronto se declararían en locura, de forma que los últimos siete años de su vida hubo de pasarlos en una clínica psiquiátrica de la ciudad de Guayaquil, acompañado y cuidado por su fiel esposa (Carmita Palacios), la cual se ofreció como enfermera en la misma clínica para poder sufragar los gastos del tratamiento.

Es actualmente cuando se empieza a retomar el interés por la corta pero gran obra literaria de Palacio. Sus textos han sido objeto de varias recopilaciones voluminosas, una hecha en 1976 por la Casa de la Cultura Ecuatoriana, otra por el centenario de su nacimiento, que corrió por cuenta de la Universidad Alfredo Pérez Guerrero y el gobierno de Ecuador, y la mejor de todas, publicada por el FCE y la colección Archivos, dirigida por Wilfrido H. Corral.

Entre sus obras más insignes tenemos: Las novelas Débora, La vida del ahorcado y los cuentos: El huerfanito, El antropófago, Luz Lateral, Brujerías, Un hombre muerto a puntapiés, Las mujeres miran las estrellas, La doble y única mujer, El cuento, Señora, entre otras.

"Solo los locos experimentan hasta las glándulas de lo absurdo y están en el plano más alto de las categorías intelectuales", escribiría en uno de sus relatos. Solo los locos se esfuerzan por recuperar la lucidez desde la audacia. Este post va dedicado a la memoria de este gran escritor lojano, que a pesar de su corta trayectoria como narrador nos ha dejado un gran legado con su magnifica obra literaria, que a pesar de todo creo que tenia una gran lucidez para atreverse a escribir sus cuentos y novelas en esa época.




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